Victor Laurencena

10 de abril de 2021

neumonía y terapia respiratoria

La neumonía es una de las mayores causas de mortalidad a nivel mundial, y es despiadada, ya que ataca con mayor vehemencia a niños y ancianos.

Según datos de la OMS, la neumonía es la principal causa individual de mortalidad infantil. Es responsable del 15% de todas las defunciones de niños y niñas menores de 5 años.

En el otro extremo del espectro, los adultos mayores son el otro sector de la población más vulnerable a la neumonía.

Aquí te explicamos todo sobre la neumonía en adultos mayores y qué rol cumple la terapia respiratoria en su tratamiento.

Qué es la neumonía y cuáles son sus síntomas

En pocas palabras, se conoce como neumonía a un tipo de infección que afecta a un pulmón (o los dos) y dificulta la respiración. Puede ser ocasionada por bacterias, virus u hongos.

¿Recuerdas cómo funcionan los pulmones? Ellos se encargan de algo tan vital como introducir oxígeno al organismo.

Esa “magia” ocurre en los alvéolos, pequeños sacos dentro de los pulmones, los cuales se llenan de aire para producir el intercambio: Entra oxígeno a la sangre; sale dióxido de carbono.

Sin embargo, en un paciente con neumonía, los alvéolos están llenos de líquido y pus, por lo que respirar resulta doloroso y se ve limitada la absorción de oxígeno.

¿Y la neumonitis? Es un término asociado, ya que se refiere a una inflamación del tejido pulmonar. De esa manera, la neumonía es una clase de neumonitis —porque provoca inflamación del tejido pulmonar—, pero no es la única.

En cuanto a los síntomas de la neumonía, puede ser leves o graves. Eso dependerá del patógeno que la ocasionó, y de la edad y el estado de salud del paciente.

Los síntomas pueden ser, entre otros:

  • Dolor en el pecho al respirar;
  • Tos productiva;
  • Náuseas;
  • Fiebres y escalofríos.

Qué es neumonía atípica

Cómo su nombre lo indica, la neumonía atípica es una infección pulmonar, pero que es producida por patógenos que no son los más habituales.

Además, sus síntomas suelen presentarse de modo más gradual y con ligeros matices, por ejemplo: Tos seca (en lugar de productiva), ausencia de fiebre y ciertos dolores extra pulmonares (de cabeza, musculares y articulares).

Cuál es el tratamiento de la neumonía

Al igual que el tratamiento de la neumonía atípica, el de la neumonía “común” involucra el uso de antibióticos. Se debe curar la infección y prevenir complicaciones propias de la insuficiencia respiratoria.

Los tratamientos específicos de cada caso dependerán de la gravedad y el tipo de neumonía.

De todas maneras, además de distintos antibióticos, se pueden recetar medicamentos para la tos, antifebriles y analgésicos.

El rol de la terapia respiratoria

Según los síntomas del paciente, es recomendable complementar los antibióticos con uno o varios tipos de terapia respiratoria.

Además de favorecer la absorción de los antibióticos, la terapia respiratoria ayuda a drenar y expulsar las secreciones.

De esa manera, se reduce el dolor que provoca la infección, se mejora la ventilación pulmonar y se limpian correctamente los pulmones, expulsando los restos del patógeno y evitando que vuelva a aparecer la neumonía.

Cuidados posteriores

¿Cuáles son los cuidados después de una neumonía? Es importante seguir las instrucciones del médico, ya que la recuperación total tarda un tiempo en llegar.

Ya sea que el caso haya requerido hospitalización o no, es fundamental cuidarse para curarse de forma correcta y lo más rápido posible.

Además de abundante descanso, los médicos suelen recomendar algunos cuidados posteriores, como:

  • No consumir bebidas alcohólicas ni tabaco;
  • Respirar vapor para aflojar la mucosidad;
  • Beber abundante líquido;
  • Respirar profundamente 2 o 3 veces cada hora.

Cómo prevenir la neumonía

Existen medidas preventivas de la neumonía que puedes comenzar a aplicar hoy mismo:

  • Vacunarse: Hay vacunas para prevenir las neumonías ocasionadas por ciertos tipos de patógenos. Consulta a tu médico al respecto.
  • Buenos hábitos: No fumes, y modera tu consumo de alcohol.
  • Limpieza: Practica una buena higiene y lávate frecuentemente las manos.
  • Cuidado de la salud: Ten un sistema inmunitario poderoso. ¿Cómo? Mantén una dieta saludable, ejercita regularmente y duerme lo suficiente.

Consecuencias de la neumonía en adultos mayores

Tal como dijimos, los adultos mayores son uno de los grupos etarios más vulnerables a la neumonía. Esto ocurre por varias razones.

Por un lado, es una enfermedad que golpea al sistema inmunitario (que ya suele estar debilitado en los adultos mayores) y eso puede agravar otros problemas preexistentes. Cuantos más años tenga el paciente, más probable es que tenga una o varias enfermedades crónicas, como deficiencia cardíaca o demencia.

Por otra parte, la capacidad de metabolizar medicamentos se reduce a medida que envejecemos. En otras palabras, los ancianos son más susceptibles a padecer los efectos secundarios de los antibióticos, como trastornos estomacales, por lo que no pueden tolerar dosis mayores.

Por último, con frecuencia los ancianos consultan al médico más tarde que los jóvenes, por el hecho de que suelen estar más “acostumbrados” a sentir malestar. En consecuencia, es frecuente que desoigan los primeros síntomas de la neumonía.

En síntesis, son estas las razones por las que las consecuencias de la neumonía en adultos mayores son más graves y presentan desafíos extra.

Por eso, en Vitae ofrecemos un servicio de hospitalización en casa que se adapta a esas necesidades particulares, en especial en lo que se refiere al cuidado del adulto mayor en tiempos de pandemia.

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